2ª REUNIÓN DEL TALLER DE ESCUCHA 13/02/2009
Temática: Escucha en el conflicto

Se inicia esta reunión taller comentando por parte de la coordinación que lo que estamos trabajando es una aproximación al tema de la escucha. Movernos en el nivel de la lectura, de la escucha analítica, requiere otro tipo de formación. Por ello nos atenemos a la escucha en el nivel más básico. Y aún así colocarse en una posición de escucha siempre es complicado.
Partiendo de las preguntas que surgieron en el taller anterior, se propone para comenzar lo siguiente:
¿Cuáles son las dificultades para escuchar en un conflicto colectivo?
Escuchar cuando existe un conflicto, en este caso cualquier conflicto de orden colectivo. “Escucha en un conflicto” y “Conflicto de la escucha”
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Los participantes del taller inician con las siguientes aportaciones:
-Uno de los conflictos a la hora de escuchar es la de mantener una idea
preestablecida y que esta idea se instale. Limar eso permitiría la
escucha.
-No abandono mis ideas, sigo con lo mismo. Eso no es escuchar.
-La escucha no supone que tenga que cambiar mis ideas, porque no cambie de opinión no quiere decir que no se pueda escuchar. No es incompatible la escucha con el hecho de mantener una idea.
-Cuando se escucha, se escucha la opinión, pero no se busca lo común de las opiniones y entonces no hay intercambio, no hay comunicación.
En este momento del taller surgen varias propuestas de algunos de los participantes en torno a que “se está hablando de comunicación y no de escucha”.
En una relectura realizada por los coordinadores del texto del taller, la coordinación puede señalar que se ha establecido un modelo de escucha, “Escucha ejemplar”. Este modelo es tomado de la intervención de uno de los participantes del taller en la reunión anterior que sugiere la idea de que hay un modelo de escuchar preestablecido.
Señalado esto en este momento de realización del texto, continuamos con lo que en el taller se dice:
- Vamos con una idea preconcebida, creemos que vamos abiertos a una negociación, pero no es así. No basta la voluntad de escuchar.
Desde la coordinación se señala que lo que se escucha es que se está hablando de “la propiedad privada” Temor a perder la propiedad privada. Miedo a perder la propiedad de las ideas. Como si las ideas dieran una identidad y hubiera un temor a perder algo de uno mismo.
- Ceder da miedo.
- Escuchar es escuchar la verdad, y esto da miedo.
- ¿La escucha es siempre para mejorar?
- Si escuchamos con intención, como algo positivo, se condiciona la escucha y así se obtiene un objetivo.
- Se puede escuchar cuando se espera un beneficio.
- La escucha sola no sirve para nada, entonces se oye, pero no se escucha.
- La escucha es verdadera cuando nos hace cambiar.
- La escucha tiene que ver con ceder el poder.
- ¿La escucha tiene que ver con el egoísmo?
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Las preguntas y los comentarios van dirigidos a la coordinación. En este momento del taller los coordinadores están colocados desde el taller en un lugar de saber, de los que tienen el saber y saben las respuestas. La mirada marca el lugar como lugar de saber y lugar de poder. Por ello la coordinación señala lo siguiente: “el grupo, como todo grupo, busca a aquel que sea el líder” ( en este caso líder del saber pero tambien al que se le adjudica el poder) Dicho esto se comunica que las preguntas sean dirigidas al grupo.
Se propone lo siguiente: “Escuchar por fuera del mercado” sugiere escuchar por fuera de los lugares y de los intereses predeterminados.
Comentario:
Desde el inicio de esta segunda reunión la coordinación da cuenta de la existencia de un ruido de fondo. Entendiendo por “ruido” no los ruidos sonoros de lo cotidiano. Con el término “ruido” nos referimos a algo que surge en el grupo de fondo, pero a lo cual no se termina de poner voz. En el momento en que el lugar de saber y de poder quedan vacíos porque han sido revertidos al grupo, comienza a darse voz a lo que está como ruido. La lectura de ello se realiza más adelante.
El grupo dice:
-Hay que escuchar por amor.
-Escuchar para transformar, para ser solidarios con la humanidad
-Nos juntamos por un conflicto; para resolver un conflicto habría que
pactar con el otro. Voluntad de solución.
-A veces la voluntad está enmascarada, tiene que haber una voluntad
verdadera.
-Resolver un conflicto pasaría por convencer al otro.
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Desde la coordinación se incide en el término “Convencer” como convencer al otro.
-Convencer al otro supone no perder nada. Con el convencimiento se
trata de mantener las propias ideas y no perder nada.
-Convencer no estaría mal, si uno tiene unas ideas claras ¿por qué no,
tratar de convencer?
En el grupo surge la siguiente pregunta: ¿Qué pasa si alguien viene con un palo?
-Tratar de convencerlo de que deje las armas.
-No enfrentarse sino convencerle
-Retirarse hasta encontrar otro momento en que sea posible el diálogo
Surge el término “neo-nazi” ¿Se puede dialogar con un neo-nazi?
-Habría que encontrar los términos del diálogo.
-Cada uno tiene sus límites. No dialogaría con cualquiera.
-Para lograr un diálogo hay que renunciar a algo
-Para establecer un diálogo hay que llegar a un conocimiento interior.
pasa por una transformación interior. Todos somos parte de una
universalidad.
-¿Egoísmo o altruismo?
-A veces no me apetece escuchar al otro.
-Escuchar es dejar que te lleguen otras voces. Diferencia con lo que uno piensa.
-Escuchar es escuchar en positivo.
-Siempre pensamos que hay diálogo en positivo, pero a veces no me interesa hablar con el otro.
Se resignifica lo que se escucha: “hablar con un palo” que es lo mismo que hablar con la pared.
En este momento podemos situar lo que aparecía como ruido de fondo y que en este momento ha tomado voz. Se puede leer del siguiente modo: “Demasiado amor”. El amor como aspiración universal, como transformador del mundo. Si bien el amor es necesario aquí surge la vertiente humanística idealizada del amor, en que toma al amor de una manera ilimitada que lo haría todo posible. Este sentimiento ilimitado del amor deja por fuera el “no todo amor” que señala ciertos límites: el odio, la diferencia, la no disposición...
En el inicio de esta segunda reunión se había comentado que los participantes expresan sus diferencias fuera del taller, en pequeños grupos, como si la diferencia, la posibilidad de discusión, el odio pudiera dejarse por fuera, manchara el taller. Decimos: “no hay diferencia entre un exterior y un interior, lo que aparece fuera como voces del desacuerdo surge en el interior inicialmente como ruido, después como voz grupal.
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Desde la coordinación se señala lo siguiente; “No siempre hay posibilidad de diálogo con el otro” Tendemos a pensar siempre en positivo, que no hay límites para el diálogo sin tener en cuenta el límite de uno mismo: no quiero dialogar con cualquiera y por tanto no puedo escucharle, o bien que el otro también tiene su límite; a pesar de la buena voluntad y de las buenas intenciones, a veces el otro no quiere o no hace posible el diálogo. Y por tanto la escucha también está limitada.
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